Comer frutas deshidratadas, al contrario de lo que muchos creen, no engorda, es más te ayuda con la prevención de enfermedades metabólicas, como el síndrome metabólico, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2, esto considerando que tienen un índice glucémico medio o bajo y una buena cantidad de fibra.
En la fruta deshidratada encontramos vitaminas, minerales y antioxidantes.